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Con una carrera todavía muy joven, Julieta Díaz conquistó al televidente desde programas como "Locas de Amor" y "Mujeres Asesinas", con los que ganó fama de actriz con mucho talento y rigurosa en la elección de sus papeles.
A esas virtudes sumó su protagonismo en la obra "Emma Bovary", que la autora Ana María Bovo desarrolló a partir de la famosa novela de Gustave Flaubert, y que desde hace 14 meses agota las localidades de la Sala Solidaridad del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.
Ganadora del premio Clarín como revelación teatral femenina en 2004, la actriz donó la estatuilla al CCC como reconocimiento al lugar que le dio la oportunidad de demostrar su capacidad sobre las tablas. "A esta obra ya la vieron aproximadamente 14 mil espectadores –dijo Julieta a Acción–, y la verdad es que es algo que nos enorgullece y que estaba fuera de lo que esperábamos.
No porque no creyéramos en las virtudes que tiene Emma Bovary como texto y dirección, sino porque ha superado todos los cálculos".
- ¿Qué influyó más en el éxito, el boca en boca o tu popularidad televisiva?
- Creo que todo suma. Ana María (Bovo) tiene una experiencia de muchos años en su carrera de narradora oral, tiene un público que le es fiel que la sigue a donde vaya, aunque sea una persona de perfil muy bajo que se maneja muy bien con el boca en boca. Además, en su momento sumó mucho la presencia de Julia Calvo y la mía a la cabeza del elenco.
En aquellos meses Julia estaba haciendo "Padre Coraje" en tevé, las dos veníamos de trabajar en "Soy gitano" y yo hacía "Locas de amor".
- ¿Creés que el CCC ya generó un flujo de público propio?
- Sí, por supuesto. Tiene mucha movida cultural, es un centro que tiene de todo, cursos, seminarios, charlas, recitales, muchas obras en cartel... Y además, estar en la calle Corrientes no es poco. A eso sumale el notable trabajo de adaptación teatral que hizo Ana María de la novela de Flaubert y seis actrices como Marta Guma, Sandra Guadalupe, Gaby Hochman, Angela Ragno, Paula Bronner y Luciana Mastromauro.
Yo soy la séptima. Se armó un grupo muy fuerte, muy potente, de mucho laburo.
- ¿Cómo resultaste elegida para el papel protagónico?
- Ana María me había visto trabajar en tevé y le gustaba lo que yo hacía; conocía a mi mamá, que estudiaba en la Escuela del Relato y mi vieja insistió para que yo trabajara con ella. Yo la conocía porque había visto su espectáculo "Maní con chocolate" hace como diez años, y cuando nos cruzamos en un evento le pedí trabajar con ella y ella se quedó con eso en la cabeza.
Como también es actriz, como directora sabe muy bien lo que quiere. Tiene como narradora un poder de síntesis y un contenido preciso en cada uno de sus gestos.
- ¿Es la misma obra del día de su estreno?
- Yo aprendí y sigo aprendiendo porque seguimos ensayando una vez por semana o como mucho cada 15 días, ella sigue retocando cosas, perfeccionando. Ana María dice que no quiere que el espectáculo sea algo fijo sino con movimiento, y eso es algo que sucede mucho. Desde que se fue Julia ella hizo una versión más corta, más dinámica.
Alguien que la haya visto hace un tiempo va a encontrar cambios, porque hacer durante 14 meses un espectáculo a sala llena también obliga a hacer ajustes.
- ¿Hay espectadores recurrentes?
- Mucha gente ha venido varias veces. Tenemos una espectadora que ya la vio como siete o diez veces, que es fanática y nos manda flores y nos escribe cartas.
- ¿Sentís que creciste con esta obra?
- Se aprende un montón haciendo todos los fines de semana un mismo espectáculo. No es fácil porque al teatro hay que ponerle el cuerpo y es una experiencia diferente a la de la tevé y muy enriquecedora. Yo tengo la experiencia de haber estudiado teatro y tuve algunas participaciones en algunas cosas chiquitas, pero no algo así; es la primera vez.
- ¿Por qué donaste el premio Clarín al CCC?
- ¡En realidad, ese premio para mí le pertenece a Ana. Yo se lo regalé al teatro porque en ese momento, en la entrega de los premios, me salió como del alma donárselo en forma de agradecimiento. Creo que nos pertenece a todos y en el teatro la gente lo va a poder ver y enterarse de su existencia. No es una cuestión de falsa modestia; tengo mi ego muy bien cuidado por mí misma.
Después se hizo público porque el CCC decidió contarlo, pero en el momento en que lo hice fue totalmente off the record, sin ninguna especulación periodística.
- ¿Cómo llegaste a ser actriz?
- Mi papá, Ricardo Díaz Mourelle, es actor de teatro desde hace más de treinta años. Ya de chiquitita estuve ahí, dando vueltas por bambalinas y de más adolescente empecé a estudiar. Tuve profesores maravillosos como Rubens Correa, Alejandra Balado, Javier Margulis, Alicia Dolinsky, Dorys Petroni, Cristina Moreira... Hice de todo.
Lo último fue un entrenamiento intensivo con Dorys, que lo habíamos empezado a hacer en la época de "Soy gitano" para buscar el personaje y después se empezó a desviar hacia estudios de textos.
- ¿Te interesa insistir en un teatro no convencional, de relato, como es Emma Bovary?
- Hice el primer cuatrimestre en la Escuela del Relato con Paula Bronner, que es una de las profesoras y compañera en la obra. Pero a la altura del segundo cuatrimestre tuve que dejar porque estoy con muchas cosas, pero voy a retomar cuando tenga tiempo, no en la Escuela del Relato sino en algún curso o seminario con Ana María Bovo.
- ¿Tenés algún referente en lo interpretativo?
- Muchísimos. De afuera te podría decir que de chica me signaron Robert De Niro, Marlon Brando, Meryl Streep. De los argentinos tengo una gran influencia de mi papá, pero más allá de él me influyeron Danilo Devizia -ya fallecido-, Julio Chávez, Bettiana Blum y Leonor Manso. También en los elencos de mi viejo vi actores cuyos nombres no recuerdo, pero sus trabajos eran muy buenos.
En estos momentos para mí el referente en todo sentido es Mercedes Morán, como actriz y como persona. Me importan sus opiniones, las elecciones de sus trabajos, su perfil bajo para relacionarse mediáticamente. Y de mi generación hay muchos con los que me siento cercana: Analía Couceyro, Carolina Fal, Oski Guzmán, Marcelo Savignone.
- ¿Hay algún personaje clásico que sueñes interpretar?
- De Shakespeare me gustan todos los personajes femeninos. No sé si me gusta tanto "Romeo y Julieta"; no sé si me atrae la eterna enamorada. Sí me gustaría hacer "La Nora de Casa de Muñecas", de Ibsen; "La Hija de Seis personajes en busca de un autor", de Pirandello; "La Sonia de Tío Vania", de Chéjov. También hay muchos directores argentinos nuevos con los que querría trabajar.
Estoy fascinada con lo que hace Daniel Veronese, que me parece fantástico, Javier Daulte, Rafael Spregelburd, toda esa camada de directores que llegaron para reavivar la escena.
- Aún sos muy joven.
- Me lo tomo con calma porque sé que todo eso va a llegar. De todos modos haré lo que tenga que hacer para que llegue: trabajar, estudiar, charlar con la gente, tocar puertas... Por lo pronto mi próxima incursión teatral va a ser un García Lorca, La casa de Bernarda Alba, en la que voy a hacer el papel de Adela, dirigida por mi papá.
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