Internet Store and Ecommerce Solution Provider - Free Web Site - Free Web Space and Site Hosting - Web Hosting - High Speed Internet
Search the Web

Entrevista a Ricardo Darín

Ricardo Darín

 

 

 

El problema podría ser del periodismo. Cuenta Ricardo Darín que por la exposición que le generó El aura está harto de leer y escuchar una misma palabra que sale de su boca: afortunado. "Estoy empezando a cansar a la gente. Pero es así, soy un tipo afortunado... Volví a decirlo." Antes de viajar a España para filmar una nueva película, Darín habla como si lo hiciera con un amigo. Y así hasta que alguien le avise del embarque. Ahí dirá "bueno, che, ¿nos vemos?". Intuyendo al personaje, cabe pensar que no se trata de una actuación full time. Basta escucharlo para saber que Darín le pelea con sencillez al bronce de la celebridad. Y partiendo de ese piso, responde como alguien que tiene por trabajo ganarse el pan filmando películas, actividad que disfruta casi tanto como el ocio. (Ocio: dícese de los momentos en que Darín se convierte en una ameba a la que hay que darle de comer en la boca.) Descuidado y casi con perfil proletario. "No soy de los que sale de compras. Ni ropa compro."

- ¿Y en qué gastás la plata?
- (Piensa seis segundos) Consumo poco y nada y no me gustan las inversiones. Siempre fui despelotado con la guita. Mi mujer tiene un poco más de cerebro que yo y es la que piensa en el futuro. Si uno es un salame, que los chicos -Ricardo y Clara, sus hijos- no se aviven. ¿Y qué hago? Ahorro. Eso es todo.

Entre los embajadores posibles, puede que él sea quien mejor encarna la imaginaria artillería argentina. Hay que decirlo: todos estamos muy contentos con Darín. Canchero, simpático, talentoso. Y encima, El aura, donde se destaca por la inversa. Ahí rompe su molde de exportación y compone, en la que sería su película menos popular, a un sujeto ingrávido y disfuncional. En fin, este hombre al que uno nunca se cruzará en shoppings y convendría mantener a la distancia en sus ratos libres, es la figura del momento. Decenas de actores sueñan trabajar con él, los directores reinciden y el público prefiere más ver a Darín que al ganador del Oscar, Russell Crowe.

- ¿Está bueno ser Darín?
- Yo me siento... -busca otra palabra para no caer en "afortunado"-, más contento que perro con dos colas. Reconocido, aceptado, querido. Demasiado, casi sospechoso.

De galancito a unitarios como Nosotros y los miedos, a Mi cuñado y de ahí, escalas más o menos, al actor que se reinventa gracias al cine. En 1987 Darín trabajó en Revancha de un amigo. Pasaron seis años hasta Perdido por perdido (Alberto Lecchi). Lo que siguió rebotó como pelota de ping pong: El mismo amor la misma lluvia, Nueve reinas, El hijo de la novia, Luna de Avellaneda. Nombres y datos que, en más de un caso, tienen el denominador común de haber acompañado carreras de realizadores debutantes. Ese tipo de riesgo que asumen actores de menor relieve o figuras que van por segundas oportunidades, caso Harvey Keitel con Perros de la calle, opera prima de Tarantino.

"Fui operaprimista por excelencia. Creo en la idea de correr riesgos. Las historias me ponen en funcionamiento. Y ya con Lecchi empecé a tener la sensación de que también empezaba a filmar, no sólo a quedarme en la cuestión interpretativa."

- ¿Pasa por tu cabeza la posibilidad de dirigir?
- Me gustaría afrontar el rol totalizador de un director. Por ahora tengo nada más que ideas. Prefiero ir despacio, sin dar ningún golpe.

- ¿En "El aura", además del intérprete, hay otro aporte tuyo?
- Si te dijera que no, estaría faltando a la verdad. (Fabián) Bielinsky es un tipo muy abierto. Creo que la película la hicimos codo a codo, en absoluta complicidad. La participación fue tal que cuando laburás con un aliado ni siquiera sabés de quién fue tal o cuál idea.

Si la pregunta es cómo ve la televisión, contesta con tanta distancia que llega a ponerse en rol de espectador. "Siento que no nos cuidan como televidentes. De golpe me entusiasmo con algo nuevo, pero enseguida me pincho. Es más de lo mismo".

- O sea que no trabajás en la tele por decisión propia.
- No te creas. Como saben que tengo proyectos de cine, supongo que se inhiben y no me abren muchas puertas.

Ahora está en un pueblito cercano a Barcelona, donde filmará a las órdenes de José Luis Cuerda (La lengua de las mariposas). Estará alejado de Buenos Aires algunos meses, no sabe cuántos. "Me voy solo y en cuanto podemos, nos reencontramos con la familia", dice sin drama. Para Darín, España opera como segundo hogar. Allí goza de una popularidad de autógrafos y besos callejeros que le hace sombra al fenómeno que provoca por estos lados.

- Disculpame: viajes a solas, idas, vueltas... ¿Estado civil actual?
- Casado... ¡Casado hasta las manos! Casado y con la manzana rodeada.

- ¿Y cómo se lleva la familia con la estrella?
- Se burlan mucho del personaje. Bah, mi mujer (Florencia Bas) directamente se mata de risa y eso me parece buenísmo para no creernos todo lo que sale publicado. Creo que mi nivel de exposición es demasiado elevado como para andar tomándolo seriamente.

- Con ausencias prolongadas, ¿Aparece el padre que llega para marcar territorio?
- Por mis ausencias apunto al perfil de buen compañero, de amigo: los llevo, los traigo, les hago de chofer. Y charlamos. Me importa que sean solidarios, que no cierren las ventanillas en los semáforos. Mi generación fue criada con algunas trampas.

- ¿Hablás de una experiencia personal?
- No, mi viejo, que murió hace 16 años, era un fenómeno. Un tipo que te estimulaba el pensamiento, que te impulsaba a revisar cada una de las normas estipuladas, porque no confiaba en los que las estipularon. Era partidario de la libertad, era poeta, periodista, instructor de aviones. Es más, a los siete años me hizo pilotear un avión.

- Mentira.
- Creeme. Me tenía mucha confianza. Me monitoreaba, pero yo volaba solo.

- Casi una metáfora.
- Cuando lo recuerdo, me emociono. Bah, yo soy llorón. Antes me avergonzaba, pero leí que Cortázar no reprimía sus emociones y me solté. Es que uno se mueve en un péndulo y te toca hablar con una fulana que se caga en todo, que está impermeabilizada y hay que escucharla por laburo. El tema es que el péndulo no quede pegado de un solo lado.

- Qué hubiera dicho tu papá de este Ricardo?
- Nada. Se fue muy conforme con el Ricardo Darín que conoció.


Por Hernán Firpo.

Volver al Inicio


Sitios Relacionados

Nueve Reinas

Actores en la Red

Películas para ver por Internet