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Entrevista con J.J. Campanella

Juán José Campanella

 


 

El conocido director argentino Juan José Campanella, que logró emocionar al público con historias sencillas de lenguaje muy popular (El hijo de la novia, El mismo amor, la misma lluvia y Luna de Avellaneda), inició un nuevo proyecto en su vida profesional con la grabación de una miniserie de trece capítulos para Telecinco en España.

Campanella, quien dispone de una amplia experiencia en los Estados Unidos con la grabación de series como La ley y el orden, trató este y otros temas en la Patagonia en una entrevista para Cinestel, sección especializada en cine de Garcy Prensa Noticias.

- ¿Qué te pareció la respuesta del público a "Luna de Avellaneda"?
- Con Luna de Avellaneda me pasó algo que no me había pasado nunca. Por primera vez tomé conciencia de lo que puede llegar a ser el cine como un fenómeno de masas, y te confieso que me ha asustado y condicionado. En Argentina la película fue declarada de 'Interés Nacional', se han creado nuevas leyes y asociaciones a partir de ella. 'La ley de Inembargabilidad', que yacía a la espera de tratamiento, se activó; las empresas de Aguas bajaron el precio del agua a los clubes a la mitad. Se creó el 'Día Nacional del Club', que da un premio anual al mejor club que se llama Premio 'Luna de Avellaneda'. Asociaciones, talleres, encuentros comunales... Es impresionante lo que pasó. En una de esas reuniones, una señora se acercó a mí, con lágrimas en los ojos, y me contó que ella trabajaba en el "Club Amado Nervo", que justamente atiende a los chicos de la villa de emergencia que se ve en la película. Me contó que la película revalidó su vida. Le dio fuerzas cuando estaba por abandonar. Esto me llena de orgullo, por supuesto, pero también de exigencia. El éxito de El Hijo de la Novia no me molestó, ni me taró en absoluto. Simplemente compensó el poco éxito comercial de las anteriores. Pero lo de 'Luna' es distinto, más fuerte y más profundo. Todo lo que se me ocurre ahora me parece nimio.

- ¿Cuáles son las diferencias más importantes que destacarías entre la época de mayor apogeo de esos clubes de barrio y la actualidad?
- Más allá de las obvias diferencias en cuanto a su economía, la principal diferencia es la función del club como lugar de reunión comunal. Antes, el club era el lugar de elección para encontrarte con tus vecinos, para tener una vida social. Ahora no existe un lugar de reunión. El gimnasio impersonal reemplazó al lugar adonde el ejercicio era además, un ejercicio de comunidad. Me hace reír la denominación "personal trainer". ¿Qué puede tener de personal un tipo que viene, me da cuatro ejercicios y se va? Una especie de prostituto del músculo. Los cines de barrio también desaparecieron como expresión societaria. Ahora, en esos multicines, vemos con mucha más calidad de imagen y sonido, sin saber quién se sienta al lado nuestro. La Internet (a la cual confieso, soy adicto) nos ha aislado aún más. El chateo es la expresión más fuerte de la alienación. Ni siquiera se habla con frases completas. Ese nuevo idioma que inventaron los celulares es aterrorizador. En fin, la diferencia de los clubes es la diferencia de la sociedad.

- ¿Te sentís cómodo trabajando con Ricardo Darín?
- Absolutamente.

- ¿Las medidas de protección para el cine argentino promovidas por el Incaa están dando sus frutos?
- Las medidas de protección justamente nacieron cuando los exhibidores trataron de desplazar a Luna de Avellaneda, aún cuando estaba llenando los cines, para poner los tanques hollywoodenses. Esto lo venían haciendo hace tiempo, pero siempre con la excusa de que "el público no quiere ver cine argentino". Con 'Luna', esa excusa se les hizo pedazos y quedaron desnudos en su mentira. Efectivamente, hay presión de las distribuidoras majors para acaparar cines. Estoy seguro de que el cine español sufre de lo mismo. Entonces las leyes son, principalmente, dos: Cada pantalla debe estrenar una película argentina cada tres meses, y si esa película cubre un porcentaje de la capacidad de la sala (que de acuerdo a la película va del 8 al 25%) de jueves a domingo, no se puede levantar del cine. Si se miden los frutos en términos de calidad y cantidad de películas, no sólo es muy temprano para saberlo, sino que además creo que no influirá. La calidad de las películas sólo depende de los realizadores, no del éxito de publico, ni de la cantidad de salas que dé el cine argentino. Pero si medimos el éxito de la medida en cuanto a que películas que hubieran tenido 100.000 espectadores, ahora pueden tener 160.000, es un éxito rotundo. 'Luna' se hubiera caído en los 600.000 espectadores sin la medida, en cambio llegó a 1.100.000 siendo una película larga, con una pasada menos por día. Otras películas más chicas, que hubieran volado la primera semana, pueden mantenerse dos o tres semanas y esperar que el boca a boca empiece a funcionar. Sí, hemos recuperado los cines. Ahora hay que llenarlos, y eso depende de nosotros, no de una ley.

- ¿Cuál será tu próximo trabajo?
- En cuanto al cine me veo en un momento de transición. Con 'Luna' cerré una trilogía, y la verdad es que tengo muchas ideas, todas en estado larval, y no sé en qué se van a metamorfosear. Puede ser algo distinto, o no. Pero no quiero hacer cine por hacerlo. Todas mis películas trataban temas que me enamoraron. Hasta que no me enamore de nuevo, no reincidiré.

Por Naty Romero.

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