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Escena uno: Camarín de
Nicolás Cabré y Mariano Martínez en el teatro Opera. Adentro todo tranqui: suena el
soundtrack de la película Buenavista Social Club, apenas hay un desodorante y una caja de
Bonobón a medio comer. Afuera hay una desbordada guardia de fans que esperó todo el día
para verlos, al menos, bajar de una camioneta. Chicas que pagan hasta $ 5 por una foto
fuera de foco.
Escena dos: camarín de Nicolás Cabré y Mariano Martínez en Pol-Ka. Ahora suena de
fondo la FM tanguera La 2 x 4.
Yo estoy ahí. En la más pura intimidad de los Marquesi, donde querrían estar muchos de
los 3 millones que ven día a día a estos futbolistas cancheros. Sin embargo, esto no es
rock: no hay desborde, ni música fuerte, ni un gran catering... Una curiosidad rompe la
monotonía: en las dos situaciones pasó lo mismo. Igual. Mientras hablo con Nico aparece
Mariano se saca la ropa, se queda en calzoncillos y se viste de nuevo con la misma ropa
(¿será una cábala, un sketch?). Y Cabré ahí, sentado en su sillón, inmutable, con
esa misma sonrisita, con las patitas colgando. (Confieso: ¿Si los vieran las chicas de
afuera se les ocurrirían preguntas mejores que las tengo en mi cuaderno?). Arranco.
Pregunta: Esa barbita de domingo, fija ahí ¿cada cuánto te afeitás?
Respuesta: Qué sé yo... me pasó con la maquinita cada tres días.
P: ¿Sos hombre de pelo en pecho?
R: No. ¡De pelo en culo! Tengo mucho pelo en el culo.
No sé si le molestó la pregunta pero al menos se enojó y se rió. Y se le quebró el
estilo de galancito zen. Se nota que tiene cancha: es que a los 22 años ya lleva 12 de
tele. Ahora, que trabaja de estrella del momento y es una de esas caras que debe aparecer
en las pesadillas de Tinelli, su rutina laboral le chupa 12 horas del día. Las otras 12
horas vive atrincherado en Mataderos con su boxer Pucho y su caniche Jim (sí, por
Morrison aunque últimamente prefiera escuchar a Sinatra, Limp Bizkit, Eminem y Norah
Jones). Es su depto de soltero. Bah, es una sucursal con baño privado a dos cuadras de la
casa de mamá. Jura que ni televisión por cable tiene. Y confiesa: ella le paga las
cuentas, le hace las compras y le lava la ropa mientras la abuela le limpia.
P: ¡No es mucho para un sex symbol! ¿Te ordenan el placard también?
R: No, eso yo solo. Y lo mantengo perfectamente ordenado.
P: ¿Hay algo que no te gustaría que te encuentren? ¿Tenés alguna prenda
exótica?
R: No. Sólo quiero llegar y que esté todo ordenadito, como a mi me gusta.
P: Hasta ahora, desde que entraste en las producciones costumbristas de Pol-ka
siempre, te toca hacer de canchero pop como (Alejo de Gasoleros o Rafael, el ladrón
simpático de Ilusiones). Y te sale realmente bien: tendrá que ver más con tu cara, o
con tu miradita soberbia, no tanto con tu actitud...
R: Yo no soy ni puto ni drogadicto. Pero ahora parece que tenés que escuchar a Charly
García y hacerte el loco, ponerte pantalones anchos, vestirte medio sucio y sos un
poronga bárbaro. Te sacan una foto y tenés una cerveza en la mano, cara de ''uy, yo sí
que estoy zarpado'' y ahí sí, sos un moderno de la puta madre.
Así se define, marca territorio. Quiere despegar del "grupo cool" que nocturno
que en los boliches impuso a los besos (en pequeños shows de cariño grupal) la trilogía
Luis Ortega-Carolina Fal-Dolores Fonzi. Debe estar enojado cuando lo dice pero parece que
nada lo saca de su estado zen, ni siquiera fuma compulsivamente.
P: ¿Estudiaste teatro?
R: Empecé pero no soporté las clases. Una boludez. Decían que había que relajarse y
todos "Ahhh". ¡Flaco, dijo relajarse, no gritar y toquetearte con alguien.
Autodidacta, tampoco terminó el colegio ("Llegué hasta tercero y me llevé 12
materias. Prácticamente no fui al secundario, no es lo mío") y ni se entera de las
páginas que le hacen sus fans porque no sabe usar la compu: "Me aburro a los dos
minutos. Una vez tardé cuatro horas y media en escribir tres renglones de un mail. A mí
llamame por teléfono". Tampoco habla inglés... Igual, la verdad, no creo que tenga
que hacer un currículum. Y tampoco escribe canciones (¡ejem!), ni va a bailar. Lo más
cerca que estuvo del glamour fue gracias a sus novias re lindas & re famosas,
compañeritas del trabajo al fin: Marcela Kloosterboer, Celeste Cid y la casi Super M
Agustina Córdova. También tuvo un delirio de Bruce Willis o de Pablo Echarri y se puso
un bar con amigos. Pero no le fue tan bien. Ya cerró. "Todo bien pero ¿qué hacen
las chicas en el baño? ¡Cómo ensucian!"
P: ¿Lo lavabas vos?
R: Y... a veces sí. Iba con el tachito con agua y lavandina.
Pero su vida nocturna se resume en un recital de Luis Miguel, otro de los Bee Gees (fue
con su mamá) y los paseos en auto con sus amigotes del barrio y su hermano Duilio. Ah,
exclusivo: confiesa que tuvo problemas en el hígado por sobredosis... de mate. Sigue:
"Yo no soy de los pijas que engañan a la novia y le cuentan a los amigos. No me
jacto de poronga ni doy detalles. Sí digo que hago el amor y estoy feliz, nada
más".
P: Eso decilo a los 35, por favor, no ahora...
R: Pensás que te estoy mintiendo.
P: Es que tenés una neutralidad de hombre maduro, me parece forzada.
R: Vos encasillás todo ¿no? El actor tiene que drogarse y comérsela. Pero los esquemas
se rompen ¿sabés? Ustedes en el Sí siempre quieren ser los chicos malos y hacen
preguntas que no entiendo...
Por suerte para mí nos interrumpe una vestuarista con tres pares de zapatos de taco. Como
Pablo Marquesi se va a disfrazar de enfermera en una escena, Nicolás se calza los
marrones de punta cuadrada y sigue respondiendo abochornado. Dice que es vergonzoso, que
se anula cuando le toca conocer a los padres de la novia y que no se banca que le griten
por la calle.
Trata de espantar a la pobre chica que le propone diferentes modelitos. Ahora sí nos
pusimos solemnes.
P: ¿Tenés celos del Mariano Martinez "El Rey Sol"?
R: Uy, sí, me estoy muriendo de celos qué raro lo que me preguntás.
P: ¿Te divierte?
R: Qué sé yo. Me río, a la gente le encanta.
P: Pablo lo odia.
R: Pablo detesta la cumbia.
P: ¿Y Nicolás?
R: Nicolás... Nicolás también.
P: ¿Entonces qué harías en vez de cumbia?
R: Actuaría, intentaría ser un gran actor.
En los pasillos de Pol-Ka escuché a Mariano que le decía a un camarógrafo "En
Brasil me puse sunga y las brasileras se me tiraban encima". Y se reían. Nicolás,
más serio, me dijo: "Yo sunga, no. Bermudas hasta las rodillas. Ya sabés: tengo
mucho pelo para la sunga".
| Por Florencia
Werchowsky. |
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